Un día como hoy, 24 de febrero de 1500, hace 520 años, de cara al nuevo siglo, o cerrando el anterior, nacía en el palacio de Prinsenhof Gante Carlos “el hombre del siglo” el futuro emperador, que con 16 años embarcará para asumir las coronas de Castilla y Aragón, de la Monarquía Católica que se extendía hasta las tierras italianas, hacia Levante, y hasta el nuevo mundo descubierto más allá del Océano, hacia Occidente.

Ese mismo año de 1500, siendo Papa Alejandro VI, nacia San Juan de Ávila, doctor de la Iglesia, nacían también Benvenuto Cellini y Gil de Hontañón, Juan de la cosa realizaba el primer mapamundi donde aparece el nuevo mundo descubierto, para presentar a los Reyes Católicos, se firma el tratado de Granada entre España y Francia por el que se reparten el reino de Nápoles.

Pero fue la muerte en Granada del príncipe de Asturias Miguel de la Paz el 20 de Julio de este mismo año, junto con la política matrimonial de los reyes católicos, lo que produjo un hito singular en la historia de España: La Casa de Trastámara cedía el paso a la casa de Habsburgo.

En 1497 había muerto el príncipe Juan, heredero al trono y un año después, de un mal parto moría su hermana Isabel, madre del príncipe Miguel de la paz. La siguiente en la línea sucesoria era la tercera hija de los reyes católicos la infanta Juana.

En el verano de 1496, mediado ya el mes de agosto, una gran flota se reúne en el puerto cántabro de Laredo, que ha de llevar una novia, la infanta Dña. Juana de 16 años, desde España hasta los Países Bajos, donde la espera su prometido, Felipe (llamado el Hermoso), archiduque de Austria y señor de los Países Bajos. Se trata de la hija de los muy poderosos Reyes Católicos. La flota que la lleva, ha de ir en consonancia con el poderío de aquellos soberanos, que ya por ese año de 1496 se perfilaban como una verdadera potencia, ya que habían sido capaces de terminar la dura y secular Reconquista, de patrocinar el fantástico viaje de Cristóbal Colón a través del mar tenebroso, y de echarle un pulso a los franceses en el sur de Italia.

Entre amor y celos fueron naciendo los hijos de ambos, la primera una niña, a la que pusieron por nombre Leonor, que nació en 1498, a los dos años de la llegada de Juana a Flandes, nacía el segundo un varón, el hijo tan deseado por el padre, para asegurar la sucesión. A ese hijo nacido el 24 de febrero de 1500, su padre, decidió ponerle el nombre de Carlos, de tan glorioso recuerdo familiar. Ya desde su nacimiento el poder se acumulaba en él. El parto había sido tan sencillo, que llamó la atención de toda la Corte. Pues celebrándose en Gante una fiesta en palacio —el castillo de Gante—, la Infanta se mostró indispuesta, pero antes de retirarse a su cámara ya había dado a luz al futuro emperador de Europa.

Manuel Fernández Álvarez. Carlos V el Cesar y el Hombre. Espasa. 1.996.

Fotografia: Carlos I. Ayuntamiento de Gante.

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