Tuttlingen

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El Rocroi francés

Álvaro González

Tal día como hoy, un 23 de noviembre de 1643, hace 377 años, tuvo lugar la batalla de Tuttlingen, el Rocroi francés.

Si el 19 de mayo del mismo año habían sufrido los nuestros una derrota en Rocroi, seis meses después, esa derrota será devuelta a Francia en la batalla de Tuttlingen. Merece hacer hincapié en esta derrota por varias razones: la primera para hacer justicia y honor a la verdad, la segunda, en consonancia con la anterior, para combatir la Leyenda Negra y el olvido, y la tercera, entre otras tantas, para recordar que Rocroi no supone el final de los Tercios españoles, sino que este vendrá unos años más tarde, coincidiendo con los expertos, en la batalla de las Dunas de Dunquerque, donde ya se puede materializar un agotamiento de los tercios en perfecto símil a su situación hegemónica tanto interna como externa. Aun así, los nuevos estudios, como los de Davide Maffi, desechan estas teorías alargando el poderío militar de los tercios hasta prácticamente el final del siglo XVII. Esto no quiere decir, evidentemente, que fuesen la misma infantería in victa que vencía en los campos de batalla europeos sino que aunque perdiese batallas en muchos casos, ellos, los tercios, continuaban siendo un referente militar de alta estima.

Una coalición de fuerzas francesas y tropas del Ducado de Sajonia-Weimar, a cuyo mando se encontraba el mariscal Josias von Rantzau, se enfrentaron en Tuttlingen a las fuerzas bávaras, imperiales y españolas, con Franz von Mercy al mando.  Los primeros serian derrotados ante un ataque sorpresa de las tropas hispano-imperiales, teniendo que retirarse.

La ciudad de Tuttlingen, a orillas del Danubio, había sido ocupadas por las fuerzas franco-weimarianas. Estas, a su vez, tras ocupar los principales cuarteles de la ciudad, se relajaron mientras que, por otro lado Mercy decidió unir fuerzas y realizar un ataque sorpresa contra el campamento francés. Así, las tropas hispano-imperiales atacaron desde el sudeste ya que el norte estaba bloqueado por los franceses. Según los autores las fuerzas en combate eran similares rondando los 15.000 soldados aproximadamente. Ante el ataque, inesperado, los franceses comenzaron a perder terreno y a huir, ante las embestidas conjuntas de la caballería e infantería imperiales. Estos, a medida que avanzaban, se hicieron con la artillería enemiga que fue utilizada contra la infantería enemiga, la cual capitularía al día siguiente. Las fuentes hablan de una batalla o combate que duró un día aproximadamente debido a la sorpresa del ataque y a la desorganización en las filas franco-weimarianas, un hecho que, debido a su débil resistencia,  provocó la rendición de estas. El ejército de Rantzau dejó de existir en su mayoría mientras que lo que quedó de este se retiró dirección Alsacia. Además de los 7000 prisioneros franceses, Mercy mantuvo cautivos a Rantzau, otros siete generales, nueve coroneles y unos diez cañones. En cuanto a las bajas, los autores no establecen grandes bajas para los imperiales mientras que los franceses contaban con unas 4000 bajas entre muertos y heridos –aparte de los 7000 prisioneros-.

Una batalla que dejó fuera de combate al ejército de Sajonia-Weimar durante mucho tiempo en aquella fase “franco-sueca” de la guerra de los Treinta Años.

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