LA RENDICIÓN DE BREDA -Álvaro González Díaz

LA RENDICIÓN DE BREDA -Álvaro González Díaz

Hace 395 años, tal día como hoy, un 5 de junio de 1625 concluía el asedio de la ciudad holandesa de Breda, que el ilustrísimo pintor Don Diego Velázquez  plasmó en el cuadro “Las Lanzas”.

En este sentido, el asedio de Breda se explica en el contexto de la Guerra de los Ochenta Años en la que Las Provincias Unidas de los Países Bajos, lideradas por Guillermo de Orange, luchaban por independizarse de la Monarquía Hispánica. Pero, no combatían solos los holandeses sino que Inglaterra y Dinamarca apoyaron a los rebeldes. En este contexto, los rebeldes holandeses mantenían una tregua desde 1609 con los españoles (Tregua de 12 años) que se mantuvo hasta 1621, año en el que sube al trono el rey Felipe IV y decide reanudar la guerra.

El cuarto hijo de Guillermo de Orange, Don Mauricio de Nassau-Orange, estatúder de las Provincias Unidas de los Países Bajos había tomado Breda en torno a 1590. Sin embargo, al subir al trono Felipe IV de España, la guerra se reanudaría tras la tregua de los 12 años (1609-1621) siendo la plaza fuerte de Breda un baluarte muy importante para el rey español debido a su posición estratégica ya que desde Breda se podría controlar otras zonas.

Para sitiar Breda, Felipe IV había nombrado como jefe de la expedición al gran Don Ambrosio Spínola quien en seguida se puso al frente de unos 18.000 soldados y partió hacia dicha ciudad. Junto a él, ilustres militares como el marqués de Leganés o Carlos Coloma. Con ello, en julio de 1624 comenzó el asedio de Breda que, era una ciudad-fortaleza ya que contaba con un baluarte defensivo moderno, se encontraba fuertemente defendida por unos 14.000 holandeses y 4000 jinetes franco-alemanes a las órdenes de Mauricio de Nassau, como establece Rubén Sáez (2016). Además, Spínola reforzó sus tropas con una reserva de 500 efectivos más que, acantonados en Bolduque, servirían de refuerzo.

Con las fuerzas con las que contaba Spínola no se podía tomar la ciudad con un asalto clásico, por lo que se optó por el asedio (Vázquez García, 2011).

La idea de Spínola era simple, cortar los suministros de los sitiados y evitar que recibiesen ayuda alguna desde el exterior.  A pesar de ello, según los autores, Breda resistió de manera heroica unos 10 meses.

Se construyeron hasta 3 círculos defensivos o trincheras de circunvalación, que rodeaban Breda, siendo la tercera la más cercana a la ciudad. Esto pone de manifiesto el acercamiento y avance español sobre Breda. Tras la fortificación española y el consiguiente aislamiento externo de Breda, que duró unos 17 días y en el cual trabajó el propio Spínola, comenzaron los ataques.

Así, Spínola lanzó un ataque contra la resistencia holandesa de Mauricio de Nassau por medio de túneles subterráneos. No valió de mucho pues los holandeses también habían construido túneles para interceptar a los sitiadores, inutilizando gran número de los túneles españoles. Los defensores seguían resistiendo con los víveres y reservas que les quedaban y a la espera de una ayuda. La guerra de trincheras y minas se saldó con miles de muertos que yacían bajo la tierra de Breda. También se bombardeó la ciudad desde los parapetos improvisados. Pero los herejes holandeses continuaban su defensa.

Spínola, entonces descartó el asedio táctico clásico y optó por bloquear la ciudad recurriendo al cercamiento, es decir, impidiendo la entrada de suministros a la ciudad (Op. Cit., 2011).

Los intentos por liberar la ciudad fueron muchos, pero en vano. En este sentido, transcurridos unos 7 meses de asedio, en febrero de 1625 unos 6000 ingleses y 2000 daneses fracasaron en su intento de ayudar a los holandeses de Breda pues fueron interceptados por un contingente español de refuerzo que contaba con unos 300 infantes, 158 piqueros y unos 65 ballesteros (Op. Cit., 2016). Los españoles provenían de Bolduque y resistieron en un montículo próximo al camino que llevaba a Breda (Esparza, 2017), ya que los ingleses tenían el propósito de cortar los suministros que llegaban a Breda. La ayuda anglo-danesa no tenía la entidad suficiente para enfrentarse a los tercios españoles, bien adiestrados y disciplinados en el campo de batalla.

Los ingleses y daneses se dirigían hacia Amberes para, de este modo, desviar la atención de los españoles que sitiaban Breda. Al frente de tales ejércitos estaba Mauricio de Nassau quien pretendía dar un “golpe de mano” a Spínola. Pues de haber salido como se esperaba, los españoles deberían abandonar Breda para socorrer Amberes.

Mientras tanto, las enfermedades hacían mella en Breda. Así, el escorbuto y el tifus comenzaron a aflorar entre las tropas sitiadas. También, tras el fracaso del intento de la toma de Amberes, Mauricio de Nassau moría a causa de una enfermedad el 23 de abril de 1625.

Los holandeses no pudieron resistir más tiempo, carentes de condiciones higiénicas, sin víveres, sin suministros, sin ayuda externa y con miles de muertos en la ciudad. Todo ello aumentaba el riesgo de expansión de las enfermedades contagiosas.

Así, Breda no aguantó más el asedio español y se rindió el 5 de junio de 1625 (Op. cit., 2017). Un costoso asedio que dejaba tras de sí unas 10000 bajas holandesas y entre 3000 y 3500 bajas españolas entre muertos, enfermos….

La capitulación fue admirada por los españoles, quienes reconocieron la valentía de su enemigo. Tal es así que la guarnición que quedaba salió en formación con sus banderas al frente. El enemigo fue tratado con dignidad y caballerosidad, como se aprecia en el cuadro de Velázquez, que 10 años después del asedio lo plasmó sobre un lienzo.

El cerco  de Breda fue una lección de estrategia militar.  Así lo atestiguan los numerosos estudiosos de la época que conocieron a Spínola. En este sentido, generales de otros países se acercaron para conocer la táctica de los españoles, su disciplina….

La Rendición de Breda supone el culmen de los Tercios españoles y del Imperio y, sin embargo, paradójicamente supone también el comienzo del fin. Tras Breda, Europa se recompone y las naciones aliadas de los holandeses comienzan a rearmarse. España empieza diversas guerras en Europa contra todos, unas guerras que desangran su economía.

Breda es desde el principio un baluarte digno de tomar debido a su importancia geoestratégica en Flandes y así se hizo. Nuevamente el ingenio militar de Spínola y el valor de los españoles se ejemplifican en este asedio. Pues  lo principal fue impedir que hasta Breda llegaran refuerzos de víveres y municiones y se consiguió. Ya que  se realizaron una serie de acciones de vital importancia como anegar los terrenos inmediatos e impedir así el paso a la posible ayuda. La disciplina española de nuevo consiguió frenar los refuerzos extranjeros, pues solamente 500 españoles frenaron a 6000 ingleses.

Breda, por tanto, cumple a la perfección las órdenes de la Corte de Madrid, en la que se planeó una estrategia que se cumplió: presión constante contra el territorio rebelde sumado a la coordinación perfecta de los esfuerzos en cada lugar para, de este moco, neutralizar lo antes posible al enemigo. Así fue. Aunque no hay que quitar valor a los holandeses que defendieron Breda con uñas y dientes durante algo más de 10 meses.

A pesar de ser una de las más importantes victorias de Spínola, seria de las últimas victorias españolas de la Guerra de los Ochenta Años. Sin embargo, los esfuerzos españoles en los Países Bajos disminuyeron debido a la carencia de fondos. España nuevamente fue admirada por los europeos ya que parecía que los gloriosos ejércitos de Carlos V seguían igual que en el siglo XVI.

A pesar de todo, Breda 10 años después será tomada por Federico Enrique de Orange-Nassau. Pero, España consiguió tomar la iniciativa en Europa, gastando sus últimas balas en los territorios rebeldes.

BIBLIOGRAFIA

https://revistadehistoria.es/el-sitio-de-breda/

ESPARZA, JOSE  J., Tercios, la esfera de los libros, 2017, Madrid, pp.315-321

VV.AA., Grandes batallas españolas, Tikal, 2011, Madrid, pp. 128-133

VV.AA., España, el imperio donde no se pone el sol, 1492-1898, Susaeta, 2016, pp. 116-119

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