CASTELNUOVO: que sus mercedes viniesen cuando quisieren

La ciudad de Castelnuovo se encuentra actualmente en Herzej Novi (Montenegro) y representó una derrota para el imperio de Carlos V pero, sin embargo, no debe ser olvidada ya que los Tercios Españoles nuevamente hicieron gala de su valentía oponiendo gran resistencia a las fuerzas otomanas comandadas por Barbarroja. En 1539 se jugaba algo más que la supremacía cristiana en Europa, estaban en juego los valores occidentales, el imperio, la cristiandad y la identidad europea.

Nos encontramos en los años dorados del Imperio Español, y los Tercios Españoles eran su salvaguarda, temidos en toda Europa y, como veremos a continuación, temidos también por las hordas turcas. Sus tácticas de combate y su valentía, ambas características, perfectamente combinadas suponían la vanguardia del arte militar europeo[1]. De las innumerables batallas de los Tercios esta quizá sea una de las más impresionantes, como deja de manifiesto el poeta Gutierre de Cetina en su soneto nº 217 “A los huesos de los españoles muertos en Castelnuovo”:

 “Héroes gloriosos, pues el cielo/ os dio más parte que os negó la tierra,/ bien es que por trofeo de tanta guerra/ se muestren vuestros huesos por el suelo.

Si justo desear, si honesto celo/ en valeroso corazón se encierra,/ ya me paresce ver, o que se atierra/ por vos la Hesperia vuestra, o se alza a vuelo.

No por vengaros, no, que no dejaste/ a los vivos gozar de tanta gloria,/ que envuelta en vuestra sangre la llevaste;/ sino para probar que la memoria/ de la dichosa muerte que alcanzaste,/ envidiar se debe más que la victoria[2]”.

LA BATALLA

En Julio de 1539 el Tercio Viejo de Sarmiento defiende la ciudad de Castelnuovo, por orden de Carlos V, ya que el Imperio Otomano se ha propuesto recuperar dicha ciudad (punto estratégico entre Viena y Estambul ya que supone una vía segura en el Mar Mediterráneo con lo que se podía controlar el comercio y tener amenazas a las potencias europeas).

Así, el 18 de Julio de 1539 hace aparición la flota de Barbarroja con más de 20.000 hombres, de los cuales unos 4.000 eran los jenízaros (la fuerza de elite otomana). Además, para asegurar un cerco completo de la ciudad, por el norte aparecía otro ejército de unos 30.000 hombres comandados por Ulamen (Llorente, 2015, pp.31-36).

Castelnuovo se encontraba bloqueada, por tierra y mar, por unos 50.000 otomanos.

Por otro lado, el Tercio Viejo de Sarmiento era el que tenía la difícil misión de defender la ciudad con unos 3.500 hombres.

Durante la primera semana, tras la llegada de los otomanos, ambos ejércitos se dedican a la construcción de trincheras y a mejorar las defensas[3] (Villegas, 2014, pp. 48-49).

 Los turcos, además, se apresuran a emplazar la artillería, mientras los españoles arriesgan su vida en realizar varias escapadas hacia el campamento otomano para, de este modo, entorpecer las labores del enemigo[4]. En una de estas salidas, 800 españoles sorprenden al cuerpo jenízaro dejando la zona sembrada de cientos de cadáveres jenízaros (Ibídem, pp. 48-49).

Llegamos al 23 de julio de 1539, Barbarroja tiene a sus hombres y artillería preparados y, para no precipitarse, realiza una oferta de rendición honrosa a los españoles en la que afirmaba que “El Tercio tendrá vía libre hasta Italia” donde serán recibidos por las autoridades españolas (Llorente, Op. Cit., pp.36). Ante esto, los españoles sin esperanza de recibir refuerzos de las fuerzas imperiales, ni ninguna ayuda, les responden que “viniesen cuando quisiesen”. (Villegas, Op. Cit., 2014)

Tras haber rechazo la oferta de los otomanos, el 24 de julio comienza el asedio a la ciudad por parte de estos. Durante los dos primeros días los otomanos dejaron algo más de 6.000 muertos mientras que los españoles apenas 100 (Cañete, 2015, pp. 111-112).

Acto seguido, los españoles preparan una escaramuza que pretendía disuadir a los otomanos en su propio campamento. Y así fue. El día 26 de julio los españoles diseñan una encamisada con apenas 600 hombres  para coger desprevenidos a los otomanos. El miedo y el pánico recorrió el campamento otomano y Barbarroja tuvo que ser refugiado en las galeras que estaban atracadas en la costa cercana[5] (Ibídem, pp.112).

A principios de agosto de este año de 1539 los otomanos habían destruido casi enteramente la fortaleza de Castelnuovo. La madrugada del día 4 de agosto se inicia el asalto a las ruinas de la ciudad y por la noche, estas, ya eran plenamente otomanas (Ibídem, pp.113-114). Sin embargo, los españoles, lejos de rendirse, se refugiaron entre las murallas que quedaban en pie así como entre los restos de escombros.

El día 5 de agosto Barbarroja manda a todas sus tropas a tomar definitivamente la ciudad en un ataque masivo (Llorente, Op. Cit., pp. 37-39). Este día terminó con la caída de una torre de la muralla, que todavía seguía en pie, sin embargo, para desgracia otomana, los españoles seguían sin rendirse.

El día siguiente, el 6 de agosto, hubo una fuerte tormenta y la lluvia inhabilitó la pólvora, que al mojarse esta ese día se combatió cuerpo a cuerpo, con la espada y la pica, siendo los españoles unos expertos en estos combates.(Cañete, Op. Cit., 115-ss.)

El 7 de agosto, último día de los combates, la ciudad ya no tenía murallas, pero, nuevamente, los españoles seguían vendiendo cara su piel. Ya solo quedaban apenas 600 españoles que se batieron con la espada contra todo el ejército otomano[6]. Solo unos 200 españoles quedaron vivos  mientras que los turcos habían perdido unos 25.000 hombres. Tal fue la furia que le entró a Barbarroja al enterarse de las pérdidas totales que mandó ejecutar a la mitad de los españoles supervivientes[7]. El resto fue llevado a Constantinopla donde trabajarían como esclavos[8].

Unos años después de Castelnuovo, en junio de 1545 apareció por el puerto de Messina un barco con prisioneros que se habían escapado de las cárceles de Constantinopla, entre los cuales había unos 30 supervivientes españoles de las jornadas de Castelnuovo.

CONSECUENCIAS

Los otomanos, a costa de altísimas bajas, unas 20.000, conquistaron la ciudad de Castelnuovo, de vital importancia porque amenazaba directamente a Europa y ponía en peligro el comercio en el Mediterráneo.  Los españoles vendieron cara su piel y una vez más asombraron al mundo con su gesta, aunque con el tiempo su recuerdo cayó en el olvido, pues de los 3.500 que defendían Castelnuovo apenas 100 sobrevivieron (Villegas, Op. Cit., pp.41-43).

Tras Castelnuovo, la Santa Alianza quedó, momentáneamente frenada por los turcos ya que estos cosecharon victorias como las de Argel  en 1541, Trípoli en 1551, Bugía en 1555, Chipre en 1570 y La Goleta en 1573[9]. Las naves turcas fueron una amenaza constante para los navíos españoles en el Mediterráneo hasta la batalla de Lepanto en 1571, en la que la victoria española frente a los turcos frena la amenaza de estos hacia Europa.

La batalla de Castelnuovo pone de manifiesto el valor de los españoles y su forma de luchar, pues el Tercio combinaba una gran disciplina con la encamisada y la lucha cuerpo a cuerpo, campos en los que los españoles destacaron y fueron superiores durante más de 150 años. Además, esta derrota afianzaría una visión común entre las fuerzas del imperio español y la Santa Alianza, unión que servirá para una mejor reorganización de la defensa del Mediterráneo así como una mejor comunicación logístico-militar.

BIBLIOGRAFÍA

CAÑETE, HUGO A., Los Tercios en el Mediterráneo. Los Sitios de Castelnuovo y Malta, Ediciones Platea, Málaga, 2015

DE LA FUENTE, M., “Francisco de Sarmiento, la furia española en Castelnuovo”, ABC, Madrid, 08/09/2013

LORENTE, J., MEDIAVILLA, L., Los tercios saben morir, EAS, Biblioteca Hoplón, Alicante, 2015

MAFFI, D., “Los frentes militares (1536-1598) en Los Tercios en el siglo XVI”,  Desperta Ferro, nº especial V, Madrid, 2013, pp. 38-45

MARTINEZ LAINEZ, F., Pisando fuerte, los Tercios de España y el camino español, Edaf, Madrid, 2012

ORTIZ, I.(Dir.), España el Imperio donde no se pone el sol (1492-1898), Susaeta, Madrid, 2016

PADGEN, A., Pueblos e Imperios, Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona, 2015

VV.AA., “Los Tercios (III), Norte de África ss. XVI-XVII”, Desperta Ferro, nº especial IX, Madrid, 2013; Tarruell, C., “Cautivos, renegados y retornados”, pp. 60-63

VILLEGAS GONZALEZ, A., Hierro y plomo, cuentos de los Tercios Viejos, Glyphos publicaciones, Valladolid, 2014

Reseñas Web

https://terciosviejos.blogspot.com/2018/01/soneto-de-gutierre-de-cetina-al-tercio.html
http://www.elgrancapitan.org/portal/index.php/articulos3/figuras-historicas/1065-el-asedio-de-castelnuovo-1539-y-que-viniesen-cuando-quisiesen
http://www.abc.es/cultura/libros/20130908/abci-fracisco-sarmiento-heroe-castelnuvo-201309061359.html

[1] El Tercio fue puesto en práctica por Don Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán, y se comienza a aplicar con la subida al trono de Carlos V. La primera vez que aparece la palabra tercio es en la Orden Imperial de Carlos V emitida en Génova en 1536 (Martínez Laínez, 2012, pp. 63); Cierto es que ya en 1531 se había creado la primera unidad de combate española que ya recibía el nombre de Tercio (Llorente, 2015, pp. 17)

[2] https://www.poesi.as/gcet217.htm, también disponible en https://terciosviejos.blogspot.com/2018/01/soneto-de-gutierre-de-cetina-al-tercio.html Poema «A los huesos de los españoles muertos en Castelnuovo», de Gutierre de Cetina (1520-1557); poeta y soldado español a las órdenes de Carlos V.

[3] Así lo relataba Diego Quiñones, arcabucero del Tercio de Castelnuovo: (…) “El dieciocho de julio el mismísimo Barbarroja llegaba hasta la rada y ordenaba desembarcar a su poderoso ejército, que empezó de inmediato con los trabajos de trinchera y cava” (Villegas, Op. Cit.)

[4] Esta acción se conoce como encamisada y fue muy temida por el enemigo, ya que los españoles abandonaban sigilosamente sus posiciones y se adentraban en los campamentos enemigos degollando a todo aquel que pudiesen, desmoralizando a su vez al enemigo que sufría innumerables bajas.

[5] Según relata Hugo A. Cañete, las tropas otomanas corrieron en desbandada, (…), pues de haber seguido adelante seguramente los españoles se hubieran hecho con la totalidad del campamento turco.

[6] https://www.abc.es/historia-militar/20131117/abci-castelnuovo-heroica-resistencia-tercio-201311161817.html como bien reflejan los autores, los españoles lucharon hasta la muerte ya sin esperanza alguna de recibir refuerzos ni de sobrevivir.

[7] Blog El Gran Capitán: http://www.elgrancapitan.org/portal/index.php/articulos3/figuras-historicas/1065-el-asedio-de-castelnuovo-1539-y-que-viniesen-cuando-quisiesen

[8] Recomendación libro hierro y plomo, concretamente el relato de Diego Quiñones, pp. 45-53; también artículo de Cecilia Tarruell recogido en Desperta Ferro, nº especial IX, “cautivos, renegados y retornados”, pp. 60-63 en el cual hace mención la situación que vivieron aquellos españoles que eran capturados por los turcos.

[9] El norte de África se había convertido en un punto neurálgico y fuertemente estratégico para el Imperio Español ya que desde las plazas de África se controlaba el Mediterráneo, fundamental para frenar la expansión del Imperio Otomano (Padgen, 2015, pp. 67-89 y Tarruell, 2013, pp. 60-63), también consultar contexto histórico y situación geográfica en ORTIZ, I. (Dir.), España el Imperio donde no se pone el sol (1492-1898), Susaeta, Madrid, 2016, pp. 56-71

«Todas las picas suman, únete al cuadro»
Si te ha gustado este contenido, ¡compártelo!